Archivo de Noviembre de 2008

Rocanrol, drogas y sexo. Mucho sexo.

Sábado, 29 de Noviembre de 2008

Por Dios, aquello había sido el mejor bolo de su vida. La coca, el éxtasis y el caballo habían corrido aceleradamente por sus venas, mientras decenas de miles de almas adolescentes se amontonaban deseosas ante él. Joder, nunca había conectado así con el público ni con los otros cinco miembros de su banda. Sí, el mejor puto bolo de su vida, volvió a pensar mientras acababa de preparar tres nuevas rayas de coca.

Al día siguiente, Jaime Hendrique fue encontrado flotando en el río Támesis. La autopsia reveló que había lefa de otras cinco personas en su culo, asi como en su garganta, vías nasales, estómago, y en una especie de puñalada postmortem que llevaba en su vientre (sí, le habían follado las tripas). Todo eso encajaba con la causa de la muerte: curiosamente, había muerto por ahogamiento mientras dos penes le obstruían las vías respiratorias.

Justo cuando se revelaba por los medios de comunicación mundiales que alguien había pegado dos tiros a Jaime mientras paseaba contemplando el Támesis, los otros cinco miembros de su banda desembarcaban en el pequeño aeropuerto de Pskov, en Rusia, mientras aún se partían el culo recordando como se habían cargado al drogadicto de Jaime follándoselo por todas partes.

Microrrelato (XXII lost in time)

Viernes, 28 de Noviembre de 2008

Miguel entró en un Cash Converter con una minicadena y salió con 3 euros y un CD de Pimpinela que no tenía como escuchar.

Microrrelato (XXIV)

Viernes, 28 de Noviembre de 2008

Jefe enrollado:

- Johnny, comprendo que el tumor maligno que tu hija tiene en el cerebro es algo jodido. Con venir a trabajar 18 horas en lugar de las 20 normales me basta…

Fragmento actualizado de la Ilíada

Viernes, 28 de Noviembre de 2008

El mundo contuvo la respiración. Muchos meses habían pasado desde el rapto de Helena por parte de Paris, hermano de Héctor. Como primogénito de Priamo, Héctor era el futuro rey de Troya a la muerte de su padre, Príamo, actual rey de Troya.

Los Aqueos no se habían tomado muy bien que Paris se hubiera llevado a la esposa de Menelao, rey de Esparta y hermano de Agamenon, rey de Micenas. Se acabaron de mosquear cuando el cabrón de Paris había decidido que él también podía contraer matrimonio con Helena, a parte de follarsela como un descosido.

No es que las hostilidades hubieran empezado entonces, pero todo el mundo sabe que dos tetas tiran más que dos carretas. Si a eso le sumas que las tetas de Helena de Troya son las tetas de una semidiosa, si es cierto que es hija de Zeus, y que además Afrodita y Atenea no paran de meter las suyas por en medio también debido a no se que designio divino propio, entonces la cosa es normal que se vaya de madre.

Todo esto lo pensaba Héctor quien se encontraba por segunda vez consecutiva ese día ante Aquiles, jefe de los mirmidones de Tesalia. Aquiles, ejecutor de hombres. Aquiles el de los pies ligeros. Aquiles el que, en un ataque de ira, dejó a las tropas aqueas expuestas y a punto de ser exterminadas. Aquiles el semidiós, hijo de la diosa Tetis que volvió de nuevo junto a los Aqueos y volvió a inclinar la balanza a su favor. Aquiles, el favorito de Atenea quien había engañado a Héctor para que no siguiera huyendo de la furia del Tesaliano.

Aquiles, el que gustaba de dar por detrás a Patroclo.

Fue entonces cuando Héctor, acorralado, sacó un cañón de fusión y disparó contra Aquiles por detrás, antes de que éste le viera. El cañón disparaba un haz de dos metros de ancho por dos metros de alto, por lo que entre todas las localizaciones en las que podía impactar a Aquiles, estaba incluido su talón. Obviamente, del semidiós solo quedaron las dos sandalias de los ligeros pies.

- Estoy casado con una morena ardorosa y voy a ser rey de Troya - dijo entonces a las sandalias humeantes -. Y ningún maricón me va a privar de continuar así.

Eso no fue lo que pasó realmente, pero con la lanza de Aquiles clavada en su pecho a Héctor le pareció que hubiera sido muy bonito.

Problemas de paladar al sur de Maine

Miércoles, 26 de Noviembre de 2008

- He matado a todo aquel que había entre tú y yo, Rachel.

Así acababa la historia de Michael Aiken y Rachel.

Un día de verano Michael se levantó de la cama y ya nunca pudo volver a pensar en algo que no fuera Rachel. Estaba obsesionado. Durante días había pensado en ella más de lo habitual pero no había descuidado sus actividades laborales y de ocio habituales. La vida fluyo con normalidad hasta ese día.

Después de dos semanas de desesperación consiguió volver a verla. Nada obtuvo de ello pues para ella él no era más que el pequeño Mike.

Meses de insomnio fueron transformando a un joven jardinero de Maine en un pobre diablo atormentado por un amor ilimitado y enfermizo por una mujer imposible para él.

Michael distaba mucho de ser una persona imprescindible para Rachel y eso lo carcomía por dentro. Poco a poco fue perdiendo el contacto con la realidad hasta que loco de rabia y necedad se acercó a la casa de la familia de Rachel. Mató a todo habitante de la casa y esperó la llegada de su amada. Cuando ella cruzo el umbral de la puerta no pudo contenerse y se levantó para decirle:

- He matado a todo aquel que había entre tú y yo, Rachel

A lo que ella contestó.

- ¡¿Qué?!

Así acabó la historia de Michael Aiken y su hermana mayor Rachel Aiken.

La leyenda de Dick Loose

Martes, 25 de Noviembre de 2008

Richard W. Loosesocks era sin duda el más rápido de su época. Desgraciadamente, no pasaría a la historia por eso sino por ser uno de los mayores hijos de puta que ha parido el salvaje oeste.

Cuando llegó al pueblo de Meadow Lake se presentó a si mismo como Dick Loose, aunque pasados un par de meses todo el mundo se refería a él como Loose Dick. Este intrépido vaquero era apuesto y simpático, y enseguida le caía bien a todo el mundo. Sin embargo, su principal fuente de ingresos era la vasta cantidad de dinero que ganaba desplumando a los forasteros en el póker, con lo que Dick solía ser el centro de todas las tanganas que se armaban en las tabernas locales. Nadie jamás descubrió como hacía las trampas pero era evidente que, por mucha suerte que se tenga, es imposible que alguien siempre tenga una mano mejor que los demás cuando hay mucho dinero en la mesa.

Pero las diabluras de Dick no terminaban en las trampas en el juego. Todas las mujeres hermosas del pueblo, casadas, solteras o viudas, acababan sucumbiendo a los encantos de Loose Dick. Además, por lo que sabían los habitantes de los pueblos en los que había estado antes que Meadow Lake, Dick terminaba desapareciendo misteriosamente una mañana junto con el sheriff local, que los aldeanos terminaban encontrando misteriosamente enterrado en un jardín con un balazo en la frente. Normalmente por aquellos entonces Dick ya se encontraba jugando al póker en otro pueblecito, a centenares de millas de distancia.

Cuando eso sucedía, los aldeanos se ponían furiosos y decían que Dick era un maldito bastardo psicópata y una plaga ambulante. Los pocos afortunados que habían llegado a conocerle a fondo sin acabar muertos asentían con la cabeza aunque sabían que eso no era cierto, que Dick realmente quería asentar cabeza y formar una familia. Desgraciadamente para él, su estilo de vida solía chocar demasiado con la moralidad del sheriff local, por lo que aplicaba la ley del oeste a rajatabla.

Dick abrió la puerta de la taberna de Meadow Lake y la gente dejó lo que estaba haciendo para mirar quien había entrado. El amable sheriff Smith le guiñó un ojo, y Dick le saludó con la cabeza. Llevaba tres semanas follándose a su hermosa hija de diecisiete años a diario en las caballerizas de su propia casa, así que tenía que ser amable. Si su plan iba bien y aguantaba nueve meses más sin que el sheriff se diera cuenta, posiblemente sería el último pueblo que pisara. Dick fue hacia la barra y pidió un whiskey doble, lo mejor para la resaca. Al cablo de dos horas ya estaba jugando a póker con unos habituales, y ya le había sacado más de 40 dólares a un forastero gordo con pinta de peligroso. El forastero, rojo de ira, le acusó de hacer trampas y le retó a un duelo. Dick, muy serio, le dijo que nadie le llamaba tramposo y salieron a fuera. El viento azotaba la taberna cuando los dos hombres dieron los diez pasos de rigor. Todo muy deportivo, sin que a nadie se le pasara por la cabeza siquiera girarse antes para disparar. Cuando llegaron al paso numero diez, el forastero gordo se giró rápidamente y pulso el gatillo. Dick, entorpecido por la resaca, se dio la vuelta lentamente y su arma se quedó enganchada en su cinturón, cayendo al suelo junto con sus pantalones.

El hombre gordo observaba atónito como su magnífico revólver al que cuidaba y engrasaba cada día se acababa de encasquillar por primera vez en diez años. Dick, con la mirada perdida, se subió con pasimonia los pantalones mientras el hombre trataba desesperadamente de desencasquillar el arma. Dick se ató el cinturón lentamente y se agachó para recoger su revólver. Lo sacudió de polvo, sopló en el cañón, apuntó torpemente y disparó. El hombre gordo murió al instante, con una bala en la frente. “Bien,” pensó Dick “40 dólares ganados honradamente”.

Realmente era un hijo de puta de cuidado.

Microrelato (XXIII)

Sábado, 22 de Noviembre de 2008

El cabo McEnroe se levantó del barrizal que era el camino hasta la base Bravo. Les habían llovido balas hasta de debajo de las piedras y toda su unidad se había ido al carajo. Stoller era medio metro más bajo, a Mendoza lo llevaría repartido durante el resto del día por todo su gastado uniforme, y al marica de Ryan le habían volado el culo y lo único que cagaba ahora era sangre y vísceras entre quedos sollozos.
Pero ahí estaban, lo putos amarillos tenían lo que se merecían. Con parsimonia, colgó el auricular del radiotransmisor y dejó que el aire cargado de ceniza, calor y nápalm inundara sus fosas nasales. “Hijos de puta”, pensó. Era el olor de la victoria.

De mujeres, alcohol, drogas y cuentos

Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Como conmemoración de los 100 posts de Undead Monkeys, los autores del mismo hemos hecho una reunión repleta de LSD, Crack, Heroína y unas cuantas drogas pero de las duras, así como miles de mujeres complacientes. En un ataque de inspirada drogadicción, hemos pensado que podíamos escribir una historia colaborativa y eso hemos hecho.

Como queremos que este sea un gran evento para UM porque nuestro ego está por encima de todos vosotros, mortales, hemos hecho que este post sea también un concurso para nuestro estimado público. Queremos ver cuanto nos conocéis y cuanto habéis leido del blog. En realidad no, pero mentir es gratis y proporciona grandes cantidades de sexo con mujeres inseguras.

Concursar es tan sencillo que hasta un perro cojo, ciego y muerto podría hacerlo, así que atentos:

1- El objetivo es adivinar a quien pertenece cada parte del cuento, empezando por el Desconocido 1 y acabando por el Desconocido 7. Los miembros, por si andáis despistados, somos Mazinger Keta, Adolfito Kong, Lou Bega, El ejecutor, El Reverendo, El Patriarca y El Primate Azerí.
2- Tenéis una semana de plazo (extensible a dos) en la que deberéis responder una (1) sola vez al post del cuento con un comentario poniendo algo del estilo de “Desconocido 1: Lou Bega” y siguiendo con los demás.
3- Si hay más de una respuesta solo contará la primera, así que ojito con lo que respondéis.
4- El concurso terminará en el momento en que alguien ponga un comentario con todas las respuestas correctas. Si eso no sucede, terminará al cabo de una semana, siendo el ganador el primer comentario con más aciertos.

El premio consistirá en ser el protagonista de una historia escrita por el miembro de Undead Monkeys que queráis. Eso, para que lo sepáis, es un honor inmenso y debería haceros felices a todos.

Eso es todo, suerte y bebed mucho alcohol, que es sano para el hígado. El del médico que os tratará la cirrosis.

Las tribulaciones de Jonás y Amittay

Viernes, 21 de Noviembre de 2008

Desconocido 1:

Al cabo de un par de meses de la muerte de sus abuelos, Jonás decidió hacer una visita a su antigua casa a ver si encontraba algo de mayor valor que su reciente herencia: una colección de muñecos hechos con plastilina.

Bajo la polvareda, en un armario, encontró una botella de whiskey, y según la etiqueta, era el mejor whiskey que iba a probar en su vida, de Tenesse y sesenta y cuatro años en barrica de roble. Se llenó un vaso… el calor que le apareció en el perineo despejaba cualquier duda: el mejor whiskey de su vida. Decidió entonces ir a darle las gracias a su abuelo por tan magnífica herencia escondida, así que se llenó otro vaso y cogió la pala.

Desconocido 2:

Jonás salió decidido de la casa y no tardó mucho en darse cuenta de que su coche estaba en llamas. Se cagó en Dios y corrió hacia él. Al cruzar el muro que separaba el jardín de la calle todo se apagó de golpe.

Unas horas después, despertó desnudo y atado a una camilla de hospital muy antigua y oxidada. Amittay, su padre, lo miraba a los ojos y de ellos se desprendía un brillo muy especial. El brillo que tienen aquellos que siempre se salen con la suya.

Desconocido 3:

-¡Oh, Jonás! Has sido un chico muy malo, ¿sabes?. Jamás deberías haber tocado la maldita botella, querido hijo. Los comunistas de mierda no merecéis las exquisiteces del capitalismo. Voy tener que castigarte, bastardo.

Entonces Amittay escupió sobre Jonás, dio un largo trago de la botella de aquel delicioso whiskey de Tenessee, y acto seguido la reventó contra el pecho descubierto de Jonás, quien ahora gritaba y maldecía debido al escozor causado por los recién abiertos cortes, que le hervían con el whisky derramado sobre él. Jonás noto que el whiskey estaba caliente. Entonces Amittay sacó uno de sus preciados puros, un Coto Robusto, y lo encendió con una cerilla que seguidamente decidió lanzar sobre Jonás. Amittay se marchó mientras Jonás se debatía en espasmos de dolor al verse flambeado como los chorizos al coñac que cocinaba su abuela.

Jonás perdió el conocimiento. Cuando lo recuperó, vio que la piel de su torso y de su brazo izquierdo, ahora liberados al quemarse las cuerdas que se los ataban, tenía una pinta realmente horrorosa. Se desató mientras se juraba a sí mismo que se la iba a hacer pagar a aquel maldito cabrón carlista.

Desconocido 4:

De pronto, un latigazo de dolor le sacudió el cuerpo. Vomitó todo lo que había ingerido a estribor y alguien aulló ultrajado. Se preguntó porqué tenía un compañero y porqué tenía un regusto a mantequilla pasada y a mierda pero algo más acudió rápidamente a su vista. No tenía piernas porque algún hijo de puta se las llevó, la mitad de su cuerpo era más semejante a un bote nocilla de dos colores que se hubiera dejado tres días al sol de verano y después se hubiera dejado secar a la sombra. Se giró y vió a un hombre mayor con una bata verde de una pieza salpicada de su supuesta comida, una especie de papilla marrón con tropezones. Pensó que realmente debía haber comido mierda.
Se dio cuenta de que la marcha se hacía más grande hasta que aquel viejo lanzó su cuña contra su cabeza, golpeándole violentamente y haciendo que meado, mierda y dientes cayeran por igual al suelo.

Desconocido 5:

Desde ese momento todo se volvió confuso. Todo olía a mierda, sangre y pollo asado. Notaba como todas las células de su cuerpo se habían independizado unas de las otras; estaba mareado, cansado, y casi sin conciencia. Estando en ese estado, pensó, el dolor se volvió una sombra, un pequeño recuerdo ahogado por esa sensación de flotación… Y empezó el movimiento, al principio apenas lo notó, el whisky, pensó. Cuando el movimiento so volvió más evidente se dió cuenta de que realmente se estaba moviendo. Alguien o algo le estaba arrastrando por el suelo. Sus ojos hinchados no le permitían ver apenas, pero logró vislumbrar a través de esa niebla narcótico-etílica que lo envolvía una pequeña figura. Parecía una niña… y olía a colonia de niña adolescente. Todo se iba volviendo más y más oscuro mientras era arrastrado,por lo que él creía que eran, unas escaleras. Al final el movimiento paró y los olores cambiaron completamente. Una dulce fragancia azucarada le rodeó los sentidos mientras notaba como unas manitas de ángel untaban algo sobre su cuerpo magullado. Incluso empezó a oír una especie de canto angelical. Estaba salvado…

Su aletargamiento se fue disipando y empezó a entender cada vez más lo que tenía a su alrededor… La figura de la niña fue definiendo cada vez más su contorno hasta tomar la forma de un payaso enano, con la cara completamente desfigurada por el crack y la viruela. El sonido angelical provenía de las cinco cabras que ese hijo de puta tenía encadenadas a escasos metros de dónde él estaba y estaban ansiosas mirandole fijamente. Se dió cuenta que tenía el cuerpo recubierto de miel y que no se podía mover. El enano se aceró a las cabras y las desencadenó… Y empezó el festín…

Desconocido 6:

Veinte minutos más tarde,a unas 43 millas de distancia, Amittay Rodrígues miraba un videoclip de Shakira por la MTV, con una mano oscilando dentro de sus calzoncillos y una sonrisa de oreja a oreja. El clip terminó pocos segundos antes que Amittay: pronto esas abundantes caderas quedaron sustituídas por las abundantes ojeras de Pete Doherty, y Amittay produjo daños irreversibles a su sexualidad. Desde ese momento sería el hombre que había eyaculado mirando fijamente a Pete Doherty. Pero contra todo pronóstico, no se enfadó. Desde que había prendido fuego al hijo de su mujer (nunca estuvo demasiado convencido de eso que la vasectomía pudiera fallar) nada podía aguarle la fiesta. Puso un canal al azar y salieron por la pantalla tres irlandeses borrachos dándose cuchilladas en un anuncio de whiskey. Amittay no pudo contener las carcajadas. Era feliz, y nada podía aguarle la fiesta.

Aunque claro, él no sabía que en ese preciso instante, a poco más de 40 millas de distancia, una misteriosa abominación rojiza de unos cuatro metros de altura formada por lo que un observador experto identificaría como los cuerpos ensangrentados de dos personas y cinco cabras avanzaba a través de los campos de algodón en línea recta, aproximadamente a 80 kilómetros por hora, desprendiendo un inquietante olor a alcanfor y arrasando todo a su paso. Ya había matado a dos granjeros blancos y a siete negros, y los testigos a los que la policia había podido tomar declaración estaban al borde del shock. El Padre Preston, cura local, había sido uno de los testigos. Tenía el color de cara de un cirio pascual y aun repetía nerviosamente: “Es el demonio… es Lucifer…”

Al contrario de lo que podía parecer, la primera y última decisión consciente que tomó ese diabólico gólem tras levantarse fue elegir una dirección al azar. Por caprichos del ídem, esa dirección pasaba por el comedor de los Rodrígues. Concretamente a través de la chimenea.

Desconocido 7:

Sobresaltado, abrió los ojos y miró al techo, con la ansiedad disipándose a cámara lenta de su cuerpo. Jonás se sentía inquieto. Se miró la piel para cerciorarse de que no habia sangre en ella. Se tocó las piernas y las pellizcó para asegurarse de que todavía las sentía y podía usarlas. Joder, todavía recordaba vívidamente como él, el enano y las cabras habían atravesado la pared de ladrillo de casa de Amittay. Ciertamente la venganza en el sueño había sido dulce, porque el tio chillaba como una cerda siendo degollada cuando las cabras le mordían las piernas y el enano y él le metían los dedos en el ojo. No podía recordar con claridad en cual.

No obstante, aquel había sido un sueño enfermizo. Él sabía que Amittay no era su padre, pero tampoco se llevaban tan mal en realidad y hacía tiempo que habían superado sus diferencias. De hecho, la noche anterior habían salido por ahí a tomar unas copas y habían decidido irse de putas, aunque la nube de alcohol hacía que no recordara gran cosa a partir de las dos. Se incorporó, se apoyó con las manos en la cama y notó que a su lado había un bulto envuelto en mantas.

Miró y vio el cuerpo peludo y algo mayor de Amittay. En la mesita reposaba el envoltorio de un condón anal, una botella de whiskey de su abuelo y una máscara con la cara de Pete Doherty. Y, con una ligera irritación en el trasero, Jonás supo que su mundo jamás volvería a ser el mismo.