- Federico Montes (48 años, frutero) nunca ha amado a su mujer y solo se corre al consumar el matrimonio con ella si piensa en adolescentes, a pesar de que lo hacen a pelo. Es muy putero y siempre paga extra para hacerlo “sin”.
- Clara Cano (46 años, masajista) es menopáusica y ama a su marido, Federico Montes, locamente, pero no puede evitar fornicar con aquellos yogurines de alrededor de 30 años que vienen a recibir masajes; eso sí son pollas duras. Luego se siente mal.
- Pedro Montes (23 años, estudiante de cine) se harta de follar en la facultad durante el curso y, de vez en cuando, practica sexo oral con su hermana. No sabe que es estéril, por lo que aunque no suele ponerle el hábito al monaguillo no ha provocado ningún bombo.
- Yolanda Montes (15 años, estudianta) perdió la virginidad con un cubano que trabajó en la frutería hace un par de veranos, cuando ella echaba una mano. Desde entonces no ha dejado de follar con un tipejo diferente cada semana. Solo ha usado condón una vez en la vida y se rompió antes de que pasaran tres minutos.
- Susi Pérez (17 años, panadera de barrio) quiere ser actriz de cine y está dispuesta a cualquier cosa para ello, por eso se deja follar por Federico Montes, que le ha prometido presentarle a un director de cine. Además, desde hace 5 o 6 años le pone mil de cachonda ver al señor Montes deseándola cuando va a comprarle plátanos. Sobra decir que nunca ha usado un condón.
- Horacio Requena (34 años, cubano inmigrante) trabajó hace un par de veranos en la frutería Montes y es portador del SIDA desde hace 7 años aunque no lo sabe. Suele frecuentar a Clara Cano, a la que le encanta que se le corra dentro.
Adivinen cuál de ellos aún no tiene SID… OH WAIT!