Archivo de Abril de 2009

Wussian

Martes, 28 de Abril de 2009

La madrugada del 13 de marzo de 2034, la expedición espacial comandada por Yuri Tchernov regresó a la Tierra entre los homenajes de sus compatriotas. Todos los periódicos del día 13 hablaban de ello en portada. La expedición contaba por primera vez con un equipamento especial que dio más mobilidad a los astronautas, permitiendo que cartografiaran 2 millones de hectàreas de la hasta entonces desconocida superfície de Venus. Debido a las escarpadas variaciones del terreno, las maniobras de reconocimiento tenían un coste demasiado elevado como para hacer sostenibles las expediciones. Sin embargo, gracias a un dispositivo que permetía liberar en un momento dado una gran cantidad de impulso en los pies, con el debido entrenamiento, los astronautas pudieron sortear el escarpado terreno sin dificultad. Dicho dispositivo se cargaba automáticamente y no consumía ninguna de la energía del traje espacial. Sin la ayuda de esta tecnología, la exploración de Venus aún sería un sueño.

La noticia también se leyó en los Estados Unidos de América, por supuesto. El mismo día 13 en que se publicó el periódico, la NASA se puso manos a la obra para desarrollar un dispositivo análogo al que usaban sus rivales. Buscaron entre los miles de archivadores de proyectos rechazados y hallaron el de un físico que proponía algo similar dos años antes, y al que debidamente se tachó de loco. Después de negociar sus servicios, Karl Gillam se puso manos a la obra para desarrollar el dispositivo, con elevado sueldo y unos cuantiosos fondos de investigación. El proyecto era un auténtico reto, puesto que el dispositivo tenía que ser autosostenible y debía desenvolverse en una atmósfera de vacío.

El ingenio del físico daría sus frutos después de un año de investigaciones contínuas. El prototipo, conocido por los medios como Voidwalker, usaría un elaborado reactor nuclear debidamente blindado para evitar radiaciones perjudiciales para el astronauta. Dentro, se realizan a un ritmo constante pequeñas reacciones de fusión y fisión nuclear cíclicamente. A la larga, el reactor puede funcionar durante 8 años ininterrumpidamente, mucho menos de lo que dura una expedición espacial. El coste total de la investigación fue de 42 billones de dólares, y la producción en serie de cada uno de los dispositivos era de 4.000.000 dólares. Además, hubo que pasar por un proceso de diez meses para adaptar el equipamento al nuevo dispositivo, y adiestrar a sus astronautas en su uso. Hecho esto, la NASA lanzaría una expedición a Venus. Merecería la pena: sus orgullosos astronautas volverían en 2039, con 3.850.000 hectáreas del planeta catografiadas, casi el doble que los rusos cinco años antes. Sería otra gran victoria de los americanos en la carrera espacial.

Pero eso no sucedería hasta 2039, así que centrémonos en el tema. Todos los periódicos del día 13 de marzo de 2034 hablaban del regreso de la expedición rusa a Venus. Sascha Polov, ataviado con un albornoz de enormes cuadros en el cómodo sillón de su salón, leía un ejemplar como un niño que lee un Tebeo. Porque nadie estaba más orgulloso de ese mágico dispositivo que él mismo, el ingeniero que lo ideó. Leyó la noticia, vio la foto de Yuri Tchernov blandiendo la bandera de la madre patria… y no pudo evitar soltar una lágrima de alegría y patriotismo. Se levantó del sillón y corrió a abrazar a su encantadora esposa y a sus dos preciosas hijas gemelas. Ahora todo había merecido la pena. El hecho que todos se hubieran reído de él en su momento. Que hubiera tenido que hacer las demostraciones del dispositivo en persona, pese a no ser un atleta nato. Que el jefe de departamento hubiera decidido darle un voto de confianza y producir una primera série de dispositivos, solo por el hecho de tratarse de uno de los proyectos más baratos de producir de la historia de la Agencia Espacial Rusa, con un coste de tan sólo 60 euros la unidad. Todo eso, había hecho que fuera recibido como un héroe nacional. Tan sólo por hacer su trabajo, y seguir su máxima en la ingeniería: sencillez y efectividad.

Y se acordó que todo empezó esa noche. Esa noche en que volvió a casa borracho y se encontró a sí mismo muerto de risa y cosiendo muelles a la suela de unas botas de agua…

One ticket to Kentucky

Lunes, 27 de Abril de 2009

- Sabes, Clark?
- Dime.
- Recuerdas cuando vivía en California no?
- Claro, como iba a olvidarlo?
- Sabes que trabajé para Disney Enterprises?
- … ostia, pues no tenía ni idea. Que tal fue?
- Una mierda.
- Ah.
- El hecho es que conocí a este tipo… como se llamaba… John, creo. Un chupatintas de contabilidad. Me contaba un montón de gilipolleces sobre lo mal que iba el negocio. Fijo que no se lo creía ni él.
- Tócate los cojones.
- Por lo visto hace cinco años la empresa decidió dar un cambio de rumbo drástico.
- Qué hicieron, si se puede saber?
- Pasaron de producir material para entretener a niños, a producir material para entretener a pedófilos.
- Entiendo. Y eso afectó negativamente el negocio?
- No, pero llenó internet de fakes, entre otras cosas.

Don José Calzaputas

Viernes, 17 de Abril de 2009

Don José Calzaputas miró a aquel idiota que le acababa de hablar. Acto seguido, cerró los ojos, negó con la cabeza y dijo:

- Puto retrasado mental

Bastardo hijo de puta

Miércoles, 15 de Abril de 2009

Acabo de levantarme. Son casi las dos de la tarde y estoy en mi casa. Hay cuatro condones usados tirados sobre la mesita de noche y a mi lado descansa el cuerpo de una aun dormida chica jovencita. No he querido preguntarle la edad porque hay cosas que es mejor no saber nunca. Yo tengo cuarenta y seis años y ningún escrúpulo. Y eso es así por una historia que recuerdo cada vez que me levanto a las dos de la tarde con una chica quince, veinte o más años menor que yo.

Todo empezó cuando tenia diecisiete años y como sucede en estos casos, esta historia habla del primer polvo que eché. Recuerdo ir con Juliancito de bares y discotecas con la experiencia que da el llevar ya un par de años haciendo lo mismo una y otra noche día sí, día también. En esa época no me tenía que preocupar por el dinero ni por nada, porque mis padres aun no me habian echado de casa y no había repetido lo que por entonces era COU por cuarta vez.

Íba, como decía, con Juliancito, un buen colega muy cabrón que ya había echado su primer polvo hacía año y medio con la Laura, la tía buena de clase. Joder, como le gustaba al muy cabrón contarnos la historia con pelos (muchos pelos, al parecer Laura aún no había descubierto la depilación genital ni las tijeras de poda) y señales. Eran cerca de las dos y media de la noche e íbamos totalmente mamados, pero no borrachos. Teniamos ganas de juerga y yo llevaba un calentón especial.

Pasamos por delante del Monty’s, un garito para treintañeros. Los garitos de treintañeros son esos a los que van los de cuarenta para arriba, porque los de treinta estan intentando pillar en los de veinte o menos. Como yo tenía el calentón que tenia, Juliancito me dijo que entraramos allí, que habiendo las tias que había, seguro que podía follar si quería y a veces había hasta buen material. Como yo ya no pillaba nada de forma coherente asentí y entramos.

Al momento fuimos asaltados por un grupo de cuarentonas pasadas de vuelta insatisfechas porque sus maridos ya no rendian o se iban de putas demasiado a menudo. No recuerdo mucho más, salvo que una pelirroja decidió que se me llevaba a casa y a mi, que llevaba varias copas de más, me pareció que estaba suficientemente buena. Además, tal y como me dijo Juliancito, seguro que tendría mucha experiencia. No se equivocaba, fue el polvo de mi vida. Tuve dos o tres asaltos con varias posturas distintas y acabé extenuado, dormido al instante, feliz por todo lo que había vivido en una sola noche.

El problema vino al despertarme a la mañana siguiente. La cama, la mesita, el armario… todo me resultaba tremendamente familiar y aunque la resaca me estaba golpeando la cabeza con un martillo de doce kilos, casi se me pasó al instante cuando giré la cabeza y vi a la mujer que tanto goce me había dado.

Efectivamente, el mejor polvo de mi vida me lo dió mi madre, de la que siempre había pensado que estaba muy buena, pero que al fin y al cabo era mi madre. Ella no lo sabe porque me fui de la habitación muy rápido. Tuve muchos pensamientos a partir de entonces, referentes a mi, a mi padre, a mi madre y al sexo en si.

Ahora, cada vez que me levanto a las dos de la tarde acompañado de alguna chica quince o veinte o más años menor, lo primero que hago es mirar que no sea mi hija. Luego me acuerdo de que desde aquel dia soy un bastardo hijo de puta y que nunca me he casado ni he tenido hijos y me siento mejor. Por eso no tengo escrúpulos. Porque soy literalmente un bastardo hijo de puta.