Archivo de Enero de 2010

Final feliz

Viernes, 22 de Enero de 2010

…y así, desnudo y de pie encima de una montaña de cadáveres ensangrentados, dio un grito de júbilo y se empezó a masturbar compulsivamente. Sería un hijo de puta, quizás, pero un hijo de puta feliz.

Guerra de sexos

Viernes, 15 de Enero de 2010

- Un monstruo en la cama dices? Jejeje. Maticemos, si un monstruo es algo muy feo que te hace llorar, entonces sí eres un monstruo en la cama, cariño.
- Anda, qué graciosa. Pues sabes qué opino? Opino que me importa tres pollas lo que pienses. Porque solo Dios sabe qué es lo que pensáis de verdad las mujeres. Cuando os reunís entre vosotras, os vaciláis mutuamente con lo buenos que son vuestros hombres en la cama. Ninguna es menos que la otra, todas tenéis alguna hazaña completamente falsa que contar para demostrar que sois la más zorra. Y sin embargo, cuando estáis a solas con nosotros, soltáis comentarios hirientes como este para aplastar nuestro ego. Disfrazándolo como una broma, diezmáis nuestra autoestima a un nivel subconsciente para que seamos dóciles, y nos dais a entender que si estáis con nosotros es para hacernos un favor, que en cualquier momento podríais iros con otro más guapo y que folle mejor. La verdad es que cuando pienso en lo ruines y retorcidas que sois las mujeres, no solo se me quitan las ganas de follar sino que maldigo mi suerte por no ser gay.

Me levanté de la cama y me empecé a vestir. La verdad es que se me había ido un poco la pinza. Quizás no era necesario armar tanto pollo por una broma más o menos inocente. Ella estaba en la cama, con expresión pensativa y los ojos llorosos, y quizás no se merecía que le hubiera soltado todo ese rapapolvo sin venir demasiado a cuento. Tenía que decirle algo para tranquilizarla, algo para que no se quedara con tan mal cuerpo. Ya está, le pediría perdón. Eso siempre funciona.

- Ah, y por cierto, eso de que soy malo en la cama… tus amigas no opinan lo mismo.

Oh, mierda.

Copyright

Lunes, 11 de Enero de 2010

Kenneth y Ryusuke eran amigos de infancia. Kenneth era rubio, yanqui y llevaba un gi rojo. Ryusuke sin embargo era moreno, japonés y llevaba un gi blanco. Pese a ser amigos, el destino les había hecho coincidir en el torneo y ahora se estaban zurrando de mala manera el uno al otro. El suelo temblaba mientras los dos luchadores combatían a muerte por la supervivencia. En un golpe magistral, Ryusuke golpeó con el puño a Kenneth y este salió volando por los aires, inconsciente. Ryusuke miró con pena a su amigo, que había caído en el suelo boca abajo. Se acercó a él y le aflojó el cinturón que le sostenía los pantalones del gi. Ryusuke lloraba en silencio mientras le bajaba los pantalones a su amigo. Mientras él se sacaba los suyos, maldijo el haber tenido que luchar contra Kenneth y no contra Chan Ling, la atractiva policía china, o contra Cathy White, la vuluptuosa espía inglesa.

Mientras se ponía a la faena, maldijo también el hecho que el juego se tuviera que llamar Street Fuckers por temas de copyright.