El pueblo es subnormal

Dicen que a los que gobiernan les conviene que el pueblo no sea demasiado listo, porque así se puede manipular mejor a la gente. Menuda gilipollez. Aunque ojalá alguien encuentre alguna vez alguna manera de hacer que la gente no sea tan rematadamente borrega y subnormal cuando se junta en grupos de más de 20.

La vida de un gobernante no es fácil. Es un trabajo desagradable y con pocas recompensas, por muy bien pagado que esté. Además, en cuanto eres un poco autoritario enseguida te tachan de cabrón y de bastardo sin sentimientos. Al contrario que mi padre, que me precedió, yo nunca fui partidario de la pena de muerte, pero eso a la hora de la verdad es lo de menos. La gente, por lo general, no suele entender que en cuanto se engancha a un hombre robando tres kilos de manzanas de un manzano ajeno haya que azotarlo públicamente para dar ejemplo. Castigo y reinserción, vieja escuela dixit. La gente no suele darse cuenta que destrás del manzano hay un hombre cuidándolo laboriosamente con sus propias manos, que cuenta con esos tres kilos de manzanas para alimentar su familia y pagar sus impuestos. La gente suele ponerse de parte del azotado, porque es mas guay, mas cool y mas progre. En fin, ni puta idea.

Pensamientos absurdos como este son lo que llevaron el antiguo y próspero reino de Tutumba a la perdición. Perdón, república. Los cuatro subnormales que decían que yo era un demonio y que ellos lo sabrían hacer mejor lograron comerle el coco a un montón de honorables ciudadanos para organizar una revuelta. Suficientes como para que mis fuerzas de represión antivandalismo tuvieran que recular, y como para que yo mismo me viera obligado a correr 100 Kilómetros por la selva para despistarlos. Porque evidentemente, unos mindundis de clase baja no me van a ganar a mí en una carrera. Solo y abandonado a mi suerte, tuve que exiliarme, y en ese momento me dolió en el alma. Ya hace casi 15 años.

El otro día vi en el periódico que recientemente han ejecutado públicamente al presidente de Tutumba por su horrible gestión de recursos, que ha provocado un enorme aumento de la pobreza en la última década y media. Esta noticia nos deja dos conclusiones claras. Primera, que demuestra que el pueblo solo entiende un idioma: las ejecuciones en público. Me llamaron hijo de puta por azotar públicamente de vez en cuando a alguien que se lo merecía, y ahora se dan cuenta que necesitan ver caer la cabeza (literalmente) de un culpable de algo de vez en cuando para sentirse felices. Segunda, que el cabronazo que lideró la rebelión (y que por tanto fue elegido “democraticamente” como presidente) ha probado su propia medecina. Y aunque no haya podido aprender la lección, porque el hecho de tener la cabeza un poco despegada del cuerpo no facilita el aprendizaje, me parece de puta madre. Principalmente porque el hecho de que hayan ejecutado un presidente es un indicativo de que el siguiente que suba al gobierno, acojonado, le hará caso al pueblo. Y no se puede hacer caso a una munión de subnormales en la cual cada uno dice la suya, si se quieren hacer las cosas bien.

En fin, estuve diez años preocupándome por mi pueblo, aguantando con dolor en el alma los comentarios ofensivos de la gente, para acabar descubriendo a mis casi 40 años que no me merecían. O sea que como dice un antiguo dicho heleno…

“Que les den por el puto culo”

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Un comentario para “El pueblo es subnormal”

  1. [...] Cada día me asombro un poco más de la cantidad de personas que tienen demasiado tiempo libre para pensar y demasiadas pocas neuronas para hacerlo. No es que me moleste, al fin y al cabo a la mayoría de idiotas con ignorarlos basta (luego hay otros a los que por desgracia no puedes ignorar, pero ese es otro tema más de política). Es simplemente que últimamente estoy viendo tantas opiniones estúpidas que simplemente no me extraña que luego el mundo funcione como funciona. [...]

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